Cómo ayudar a un ser querido que sufre estrés traumático

Prevalencia del estrés traumático

Alrededor del 70% de personas han pasado en algún momento de su vida por alguna experiencia traumática. Accidentes de tráfico graves y agresiones que les han producido estrés traumático. La prevalencia del estrés postraumático en la población general es en cambio de diez a setenta veces menor. Existen muchas más personas que superan espontáneamente y con sus propios recursos el impacto traumático de las amenazas vitales que lo contrario.

Los hechos de estrés traumático son muy frecuentes. Las personas afectadas pocas: un porcentaje importante de mujeres que sufren abuso sexual, afrontan la situación con sus propios recursos. Incluso experimentan diferentes formas de crecimiento personal postraumático. Por tanto, ponen en condiciones normales en marcha mecanismos adaptativos personales que será necesario detectar y apoyar.

Mi ser querido se queja a menudo, tiene miedo… ¿qué es un trauma?

El trauma psicológico es un acontecimiento presente en la vida de casi todo ser humano. Todos hemos tenido algunas experiencias que han determinado patrones de comportamiento que en el momento presente resultan disfuncionales. Las personas que han sufrido de traumas, simples o crónicos, no resueltos, presentan un abanico de quejas somáticas. Pueden estar relacionadas con el sistema digestivo, sexual, dolores de cabeza no tratables médicamente, fibromialgia y dolor crónico. Entonces las memorias traumáticas permanecen registradas en nuestro sistema neurológico como recuerdos vívidos, congelados en el tiempo. Posteriormente se manifiestan en la misma forma que fueron vividos.

Estas vivencias “no integradas” permanecen activas y siguen influenciando nuestra percepción consciente de la realidad más allá de lo que somos conscientes. Por ese motivo generan estrés traumático. Nuestro cuerpo y nuestra neurobiología son la “caja negra” que almacena nuestra historia vital; todo está codificado en ella. Podemos decir que nuestras redes neuronales son fruto de nuestras experiencias y que se han inter-conectado para tratar de anticipar situaciones y responder de manera adaptativa o para sobrevivir.

Distintas respuestas a medida que pasa el tiempo

Es importante saber que no existe un patrón “estándar” del estrés provocado por experiencias traumáticas. Algunas personas responden de inmediato, mientras que otras experimentan reacciones que tardan en aparecer meses o incluso años. Algunas sufren efectos adversos durante mucho tiempo, mientras que otras se recuperan con bastante rapidez.

Asimismo, las reacciones de estrés traumático pueden cambiar con el paso del tiempo. Algunas personas que han sufrido un trauma se sienten al principio energizadas para asumir el reto de afrontar la situación, para luego sentirse desanimadas o deprimidas.

Algunos factores afectan la extensión de tiempo necesaria para la recuperación, tales como:

  • El grado e intensidad de la pérdida. La recuperación de los acontecimientos de larga duración que constituyen una mayor amenaza, y en los que se sufre la pérdida de vidas o la pérdida de propiedad, es mayor.
  • La capacidad general de una persona para enfrentar situaciones que le afectan emocionalmente. Las personas que han pasado por otras circunstancias difíciles y estresantes podrían enfrentar el trauma con mayor facilidad.
  • Otros acontecimientos estresantes que preceden a la experiencia traumática. Las personas que han sufrido otras situaciones que les afectaron emocionalmente, como graves problemas de salud o dificultades relacionadas con la familia, podrían experimentar reacciones más intensas ante el nuevo acontecimiento estresante, y necesitarían más tiempo para recuperarse.

¿Qué podemos hacer para ayudar?

Existen algunas medidas que podemos llevar a cabo para contribuir a la recuperación del bienestar emocional y del sentido de control después de un desastre u otra experiencia traumática de un ser querido. Son las siguientes:

Algunas claves

  • Tratar de tener paciencia con los cambios en su estado emocional.
  • Escucharle y solidarizarse con su situación.
  • Animarle a escribir sus impresiones en un diario.
  • Animar a adoptar comportamientos saludables para mejorar su capacidad de afrontar el estrés excesivo. Comer equilibradamente y descansar lo suficiente. Si tiene dificultades para dormir, podría encontrar alivio con técnicas de relajación. Evitar el consumo de alcohol y drogas.
  • Establecer rutinas para comer en horas regulares y seguir un programa de ejercicio físico. Descansar de las rutinas de la vida cotidiana, dedicándose a pasatiempos u otras actividades de ocio.
  • Evitar tomar decisiones importantes en su vida como cambiar de carrera o de empleo, pues estas actividades tienden a ser altamente estresantes.
  • Buscar grupos de apoyo local, que con frecuencia están disponibles para personas afectadas por desastres naturales, o para mujeres víctimas de violación.
  • Tratar de buscar grupos dirigidos por profesionales adecuadamente capacitados y experimentados. La conversación en grupo puede contribuir a que los afectados por el trauma se den cuenta de que con frecuencia, otras personas en las mismas circunstancias experimentan reacciones y emociones similares.

En este sentido el trabajo que desarrollamos en Psicología Relacionarte tiene que ver con ayudar a conocer las respuestas adaptativas al estrés. El profesional trabaja con la persona afectada por el trauma, para ayudarla a encontrar formas constructivas de afrontar el impacto emocional.

En el caso de los niños, arranques emocionales agresivos y continuos, problemas en la escuela, preocupaciones, distanciamiento continuado y otras señales de ansiedad intensa o dificultad emocional, resaltan la necesidad de ayuda profesional. El psicólogo puede ayudar a que estos niños y sus padres comprendan y controlen los pensamientos, sentimientos y conductas que resultan de un suceso traumático.

2018-08-10T21:34:58+00:00