Qué es la terapia gestalt

La terapia gestalt es una corriente dentro de la psicología humanista que considera que la persona cuenta con los recursos necesarios y suficientes para vivir feliz. Ayuda a las personas a centrarse en el presente y entender lo que realmente está sucediendo en sus vidas en este momento. Y desde esta perspectiva, el terapeuta acompaña a la persona en su proceso de descubrimiento personal. No da consejos ni consignas, sino herramientas para explorar nuestra vida y encontrar las propias soluciones.

La terapia gestalt estudia las relaciones que se dan en la frontera entre el organismo y su entorno, esta relación es el contacto. La relación es sociocultural, animal y física.

Se valora el aquí y ahora, es decir, la actualidad, el presente, lo que a la persona le está ocurriendo en este momento de su vida.

En Terapia Gestalt, no trabajamos con el contenido, sino con el proceso, con la secuencia de hacer y retirarse del contacto y sus interrupciones en el aquí y ahora de la situación real en curso, en la sesión de terapia, entre el paciente y el terapeuta. El significado creativo de la situación, no es lo que se piensa por anticipado, “lo que se trae a terapia”, sino lo que surge al traer al primer plano las situaciones inacabadas, cualesquiera que sean y al descubrir-e-inventar su pertinencia en la situación presente, que se muestra interrumpida y por lo tanto desprovista de excitación, energía e interés.

“Para que el individuo satisfaga sus necesidades, para crear o completar la Gestalt, para pasar a otro asunto, tiene que ser capaz de sentir lo que necesita y debe saber cómo manejarse a sí mismo y a su ambiente, ya que incluso las necesidades puramente fisiológicas pueden ser satisfechas únicamente mediante la interacción del organismo y el ambiente.”

La terapia y la ayuda

No es preciso sentirse enfermo para solicitar ayuda psicológica; simplemente hay periodos de crisis en la vida en los que la persona hace balance de lo vivido y se replantea nuevos valores o formas de vida. Puede ocurrir que este sea un proceso gradual de maduración o que se deba a un suceso más externo o repentino como puede ser la muerte de un ser querido, un divorcio o la pérdida de un trabajo.

En estos momentos, la ayuda que te prestan las personas cercanas puede no ser suficiente y no por la falta de interés o de cariño, sino porque la propia cercanía impide una visión más objetiva o imparcial de las situaciones.

Las personas acuden a terapia por malestar o insatisfacción en sus vidas. A menudo refieren que tienen ansiedad sin saber por qué o que no duermen, que lloran por cualquier cosa, que no tienen ilusión por nada como ocurre en las depresiones. Muchas personas asisten a terapia coincidiendo con una crisis con su pareja o en su familia. Los jóvenes se presentan por problemas en los estudios o en las relaciones con los demás, porque no saben qué hacer con sus vidas, falta de alicientes, etc.

A la terapia gestalt acuden no solamente personas en crisis sino también personas que desean mejorar su calidad de vida que, a través del trabajo en grupos de crecimiento personal incrementan la satisfacción que experimentan en su vida cotidiana. En este tipo de trabajo se exploran las relaciones interpersonales, descubriendo qué limites nos impiden disfrutar del contacto con los demás o con nosotros mismos, abriéndonos a experiencias e intereses hasta ahora desconocidos.

Una invitación a la conciencia

En el orden terapéutico, la asunción de la responsabilidad de la persona facilitará el fomento de la igualdad en la relación con uno mismo, dado que el terapeuta no asume la responsabilidad por la mejora de la salud y el bienestar de la persona.

En definitiva, la terapia gestalt persigue la felicidad de los seres humanos, pretende aceptar a la persona sin excusas, sin juicios, sin valoraciones, respetando el ritmo y el proceso de cada uno. No se trata de empujar a la persona sino de acompañarla.

Por último, se fomenta la integridad y responsabilidad personal. La gestalt invita a tomar conciencia de lo que nos está sucediendo en cada momento, sin pretender cambiarlo, detenerlo o evitar algo que hay en nosotros y que no nos gusta.

Una manera de asumir la responsabilidad es dejar de culpar sistemáticamente a los demás por lo que nos impiden hacer y asumir que, más a menudo de lo que creemos, “Si quiero, puedo”.

En Psicología Relacionarte podemos trabajar contigo en el sentido de hacerte más consciente, responsable, congruente y transparente, dada la
importancia que en este enfoque damos al encuentro interpersonal.